En añadas excepcionales, Delamotte reserva algunas botellas para dejarlas envejecer durante más tiempo y las ofrece a degustación cuando han alcanzado una nueva etapa aromática.
Este Blanc de Blancs 1985 es una pura maravilla. La nariz revela notas de pátina, miel, moca y café tostado.
En boca, el ataque es sorprendentemente fresco y juvenil. El vino es sedoso, con cuerpo, amplio y muy elegante.


OPINIÓN DE LOS EXPERTOS