La cuvée R de Ruinart es un champagne que combina las tres variedades tradicionales de Champaña. El Chardonnay aporta frescura, el Pinot Noir estructura y el Meunier fruta.
Es una cuvée que se expresa con frutas blancas y frutas amarillas frescas, realzadas por notas tostadas. Esta complejidad aromática se equilibra en una textura envolvente: es la expresión primera del estilo Ruinart.
Presentado en media botella, es un champagne que podrá servir desde el aperitivo, acompañando por ejemplo unas gougères de comté, para volver a encontrarlo después en la mesa junto a un pollo asado al limón.
El Terroir
La cuvée R de Ruinart es un ensamblaje de:
- 45 % de Pinot Noir
- 40 % de Chardonnay
- 15 % de Meunier
Estas uvas proceden de entre 40 y 50 crus distintos (y, por tanto, de otros tantos pueblos vitícolas, cada uno con su suelo y su exposición). Se reparten entre los terruños de la Côte des Blancs y de la Montagne de Reims, donde Ruinart cultiva o adquiere sus uvas.
Este mosaico explica el equilibrio del vino. Cada cru aporta un matiz propio de su emplazamiento, y su unión suaviza las asperezas de unos gracias a la generosidad de otros. Ningún pueblo domina: es la complementariedad de estas dos subregiones la que da a la cuvée su coherencia de conjunto, año tras año.
En este terruño, el Chardonnay aporta al vino frescura y precisión.
La vinificación
Caroline Fiot, jefa de bodega de Ruinart, ha optado por vinificar R de Ruinart en cubas de acero inoxidable termorreguladas, es decir, con la temperatura controlada durante toda la fermentación alcohólica. Este recipiente neutro no aporta ninguna nota amaderada y preserva la frescura de la fruta, así como la nitidez de los aromas.
La fermentación maloláctica (segunda transformación, que convierte la acidez viva del vino en una acidez más suave) se ha llevado después hasta el final: redondea la acidez y aporta suavidad aterciopelada en boca.
El vino reposa de 2 a 3 años en bodega, el tiempo necesario para fundir sus sabores y ganar en armonía. Por último, el dosage de 7 g/L, que sitúa la cuvée en la categoría Brut, añade un toque de redondez sin perder el equilibrio del vino.
Una cuvée sin añada
Ruinart no deja el estilo de R de Ruinart a merced del clima: la cuvée es un ensamblaje de 40 a 50 crus (pueblos o viñedos de Champaña, cada uno con su carácter propio). Esta paleta tan amplia permite recuperar, cada año, el mismo equilibrio.
A este ensamblaje se suma entre un 20 y un 30 % de vinos de reserva (vinos procedentes de cosechas de distintos años, guardados para ser ensamblados más adelante). Aportan la madurez que la añada en curso no siempre da. Es lo que garantiza la constancia del estilo de la Maison año tras año.





OPINIÓN DE LOS EXPERTOS